En busca de auroras:

explicación de las auroras boreales

¿Qué son las auroras boreales?

Las auroras boreales nos han cautivado desde el inicio de los tiempos. A lo largo de la historia, los humanos, inmersos en la naturaleza de la Tierra y en la oscuridad de la noche, han mirado al cielo fascinados en busca de las iridiscentes franjas de luz verde, roja, amarilla, rosa, morada y blanca dando vueltas por el cielo.

Hemos atribuido la formación de las auroras a los dioses, a los espíritus y a las criaturas mágicas. Pero ahora sabemos que son el resultado del choque de partículas cargadas de energía del espacio y del sol contra el campo magnético de la Tierra. Estas partículas dejan a nuestro astro en un estado de olas continuas conocido como viento solar y, a su vez, se emiten desde su superficie durante las fulguraciones solares. Al impactar con el campo magnético de nuestro planeta, las partículas cargadas salen hacia la atmósfera (entre unos 95 km y 400 km por encima de nosotros), donde se produce una llamativa variedad de colores y formas.

Las auroras suelen aparecer primero en forma de arco que se extiende por el cielo de este a oeste. Más entrada la noche, se pueden transformar en serpentinas onduladas, en globos palpitantes, en una corona de rayos que aparece en un punto del cielo o en zonas de luz dispersas. El hecho que la apariencia de las auroras pueda cambiar tanto en solo una noche es lo que las hace más fascinantes.

. Dicho esto, también se han observado auroras ya en agosto e incluso en abril.

En busca de las auroras

Si se pudieran ver las auroras desde el espacio, estarían debajo del Polo Norte como si fueran un halo alrededor de la Tierra formando un camino que pasara por Alaska, Canadá, Groenlandia, Islandia y el norte de Escandinavia y Rusia. A lo largo de la historia de la humanidad, se han visto magníficas auroras por todo el mundo, pero estos continúan siendo los países donde mejor se ven.

Islandia es uno de los destinos más mágicos para seguir las auroras. En Reikiavik, la capital más septentrional del mundo, se pueden ver auroras boreales 280 días al año.

En esta zona, la época oficial de observación de auroras es de octubre a marzo. ¿Por qué en invierno? Es más fácil ver las auroras en días de pleno invierno porque las noches son más largas y el frío glacial crea menos nubes de vapor de agua en el cielo.

Predicción energética Solar para 3 días

Es imposible predecir de forma exacta cuándo se formarán auroras, pero la actividad geomagnética (medida con el índice Kp) indica cuándo es más probable que aparezcan. Cuanto más alto sea el índice Kp, más probabilidades habrá de verlas. Es poco común obtener un índice por encima de 8 y muchas de las fotos que se incluyen aquí se tomaron con índices de Kp bajos.

Esta es la predicción de Kp para los próximos tres días. Cuanto más al sur nos encontremos, más alto será el índice. En Islandia, con un índice de 3 es suficiente para ver auroras.

00:00 03:00 06:00 09:00 12:00 15:00 18:00 21:00
D 5 5 5 5 5 5 5 5
D+1 5 5 5 5 5 5 5 5
D+2 5 5 5 5 5 5 5 5

Como las auroras son millones de veces más tenues que la luz del sol, no se pueden ver de día. Las mejores horas para verlas son entre las 21:00 y las 2:00. Si necesita sus horas de sueño, puede encontrar hoteles con servicio de alarma para las auroras.

Las condiciones meteorológicas son importantísimas. El cielo debe estar despejado, y el brillo de la aurora será más fácil de ver si la luna es pequeña. Alejarse de la contaminación lumínica aumentará las probabilidades de ver auroras, aunque las más brillantes se ven incluso desde ciudades y con algunas nubes.

También puede hacer que sus vuelos de ida y de vuelta sean después de la puesta de sol, ya que algunas de las mejores vistas de las auroras se pueden capturar desde los aviones a gran altitud.

Hay infinidad de viajes y rutas, pero Islandia es uno de los mejores lugares donde viajar por su cuenta en busca de auroras, ya que no dependerá de ningún itinerario. Muchos visitantes alquilan un coche por una o dos noches para perderse por la naturaleza, lejos de Reikiavik. Cuanto más al norte se dirija, más horas de oscuridad tendrá, por lo que también aumentarán las probabilidades de ver una aurora. La región de Westfjords, al noroeste, es un destino popular precisamente por este motivo. El parque nacional de Thingvellir es otra buena opción, como también lo es la zona geotérmica de Landmannalaugar.

Tenga todos estos factores controlados y lo único que le hará falta es cruzar los dedos, abrigarse bien, sentarse, relajarse y esperar a que empiece el espectáculo.

¿Qué es lo que provoca las auroras?

Las auroras se producen cuando el viento solar hace presión contra la magnetosfera (la zona del espacio controlada por el campo magnético de la Tierra) y empuja las partículas cargadas (los electrones) hacia la atmósfera a altas velocidades. Las partículas corren como niños en busca de partículas de oxígeno y nitrógeno, y transfieren su energía a los dos tipos de gases.

El oxígeno y el nitrógeno no retienen esa energía, sino que la vuelven a perder en forma de fotones, que son diminutos destellos de luz. Cuando la cantidad de partículas que bombardean la atmósfera es suficiente, el oxígeno y el nitrógeno empiezan a emitir tanta luz que podemos verla desde la superficie.

¿Por qué se producen los diferentes colores?

Los gases de la atmósfera de la Tierra liberan luz de diferentes colores según el tipo de gas que sean y la altura a la que estén en la atmósfera.

El color más común (un verde amarillo pálido) se produce cuando partículas cargadas de energía golpean moléculas de oxígeno a unos 95 km de altitud. El oxígeno en altitudes superiores (unos 320 km por encima de nosotros) produce las auroras de color rojo rubí.

El nitrógeno en altitudes inferiores produce las auroras azules y, al chocar contra las partículas a una altitud superior, produce las de tonalidades violetas y moradas. Cuando se mezclan estas tonalidades en el cielo, se producen los tonos rosados y blancos.

Simulador de auroras boreales: Cree su propia aurora

El color y la fuerza de las auroras se ven influidos por varios factores. Ajuste los diales de abajo para ver el efecto que tiene cada uno en el aspecto de las auroras.

El índice Kp es una escala del 0 al 9 que mide la actividad geométrica. Cuanto más alto es el número, más elevado es el nivel de energía solar y más probabilidades hay de ver una aurora.

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Oxígeno/Nitrógeno
Altitud
índice Kp

¿De qué dependen la forma y la intensidad de las auroras?

En los últimos dos años, las visitas en búsqueda de auroras boreales se han popularizado todavía más. Esto se debe al pico del ciclo solar que se produjo en 2013, un ciclo de 11 años durante el cual la actividad solar aumenta progresivamente hasta que vuelve a caer. En 2013, los científicos predijeron que habría un pico de manchas y fulguraciones solares que emitirían potentes estallidos de energía hacia el espacio.

Pero si todavía no ha conseguido ver una aurora boreal, no hay de qué preocuparse. Al final, el 2013 no resultó ser un pico muy fuerte y, además, el ciclo solar no es muy fiable a la hora de predecir el número de auroras y la fuerza de estas.

Continúan siendo imposibles de predecir. Aunque podemos hacer un seguimiento de las auroras mientras se producen y entender cómo funcionan a grandes rasgos, todavía no podemos predecir con seguridad cuándo y dónde se producirán.

La historia de las auroras

Las explicaciones científicas sobre las auroras boreales empezaron en la época contemporánea. Benjamin Franklin las observó en sus viajes por el Atlántico a finales del siglo XVIII. Su teoría fue que las auroras se formaban debido a las cargas eléctricas que se concentraban en las regiones polares.Pensaba que las cargas aumentaban hasta que liberarse con fuerza en el aire, lo que provocaba la iluminación.

No iba mal encaminado con respecto a la electricidad, pero tuvimos que esperar hasta principios del siglo XX para que el científico noruego Kristian Birkeland llevara a cabo una serie de experimentos y desarrollara toda una teoría sobre ellas. Birkeland descubrió que era la corriente magnética que fluía por los gases en la atmósfera superior lo que provocaba las auroras.

Evidentemente, nuestra relación con las auroras boreales se remonta al inicio de la humanidad, mucho antes de que los científicos dieran sus explicaciones. Es posible que los patrones de remolinos de hace 30 000 años esculpidos en las paredes de las cuevas sean las primeras representaciones de este fenómeno.

La primera descripción escrita de una aurora se remonta al 2600 a. C. en China: «Fu-Pao, la madre del Imperio Amarillo de Shuan-Yuan, vio fuertes luces moviéndose alrededor de la estrella Su, parte de la constelación Bei-Dou, que iluminaban todo el área.»

Los chinos siguieron apuntando las visualizaciones extrañas que presenciaban y las auroras ya se mencionaban en todas partes: desde los textos de los vikingos hasta el Antiguo Testamento de la Biblia. Pero el filósofo griego Aristóteles fue el primero en dejar constancia escrita de forma detallada de las auroras. En su libro Los meteorológicos, publicado hace 2350 años, describió unas «nubes brillantes» y una luz parecida a las llamas de los gases ardiendo.

Con el paso de los siglos, las luces misteriosas continuaron sin tener nombre. Finalmente, Galileo Galilei y Pierre Gassendi fueron testimonios de toda su grandeza en el siglo XVII. Pusieron el apodo de «aurora boreal», o «amanecer del norte», a este fenómeno en homenaje a Aurora, la diosa romana de las mañanas, y a Bóreas, nombre griego del viento fuerte.

Antiguos cuentos de Aurora

Las civilizaciones del norte son las que han visto más auroras boreales. Sin necesidad de explicaciones científicas, transformaron su asombro y emoción en mitos y leyendas buscando descifrar el significado escondido tras las muestras de luz.

A menudo, este fenómeno misterioso provocaba miedo. La aurora se ha visto durante mucho tiempo como un presagio de la muerte, quizás por su brillo rojo como la sangre. Se describieron augurios de la guerra en Polonia, Prusia, Alemania, Dinamarca y Estonia, así como entre los lapones y los sami. En Noruega, la gente se rendía por completo ante las auroras. No saludaban, silbaban ni se quedaban mirando las auroras por si llegaban a la superficie y les tocaban… con sus desagradables consecuencias.

Otras tribus veían un carácter más divertido en las auroras. Los esquimales se las imaginaban como almas que jugaban con la cabeza de una morsa como si fuera una pelota. En el folklore de los aborígenes del este de Groenlandia, las luces fluorescentes son las almas de los bebés asesinados o muertos al nacer. Se les llama alugsukat, que significa «nacimiento secreto».

Los antiguos cuentos finlandeses hablan de un zorro ártico que encendía hogueras rozando su pelo contra la nieve, lo que hacía saltar chispas. A día de hoy, el fenómeno se conoce como revontulet, que significa «fuego de zorro».

Los chinos veían serpientes que parpadeaban en el cielo, mientras que los nativos americanos atribuían las luces a una gran variedad de cosas, como, por ejemplo, los espíritus de los cazadores muertos, un adorable gigante que pescaba en el mar o hogueras que encendían los enanos.

Muchas civilizaciones creían que las auroras tenían una gran influencia sobre ellos:

En las culturas china y japonesa todavía se cree que los bebés concebidos debajo de una aurora tendrán suerte y un buen aspecto.

El folklore islandés cuenta que si una mujer embarazada mira las auroras boreales, el bebé nacerá bizco. Aún así, también cree que las auroras hacen más llevadero el dolor del parto.

Los habitantes del norte de Suecia piensan que fueron grandes bancos de arenques los que crearon las auroras, por lo que una gran muestra de ellas significaba que los pescadores traerían una buena captura.

Muchas tribus aborígenes y de nativos americanos silbaban para que las auroras se aproximaran a ellos y poderles susurrar mensajes para sus difuntos.

Predecir el momento y el aspecto de las auroras todavía queda fuera de nuestro alcance. Puede que una noche sean de un color verde cremoso tan pálido y sean tan finas difuminándose por el cielo que se confundan con las nubes y que, la noche siguiente, sean de color rojo y violeta y brillen tanto que incluso se pueda leer con ellas. Pero entender el origen de las auroras y saber dónde es más probable verlas no las ha hecho menos espectaculares.

Cuando se apiñe en la nieve, envuelto en mantas y esperando el primer destello, recuerde que la capacidad de escurrirse de las auroras es lo que hace que sigan siendo mágicas y que sea tan especial verlas.

Fuentes:

Causes of Colour: Auroras - Causes of Colour: Folklore - Telegraph: The northern lights - Trip of a Lifetime - Telegraph: Northern Lights: celestial dancers or the souls of fallen warriors? - iHeartReykjavik: The ultimate guide to Northern Lights in Reykjavík - Northern Lights Centre: Northern Lights or Aurora Borealis Explained - NASA: Auroras - Ewebtribe.com: Legends and Folklore of the Northern Lights - Spaceweather.com: News and information about meteor showers, solar flares, auroras, and near-Earth asteroids - Wanderlust: 5 strange Northern Lights myths - NASA: NASA - The History of Auroras - The Museum of Unnatural Mystery: Seven Wonders of the Natural World - Northern Lights - Native Languages: Native American Indian Legends and Myths about the Northern Lights (Aurora Borealis) - University of Alaska-Fairbanks: Why are there Colors in the Aurora? - How Stuff Works: What causes auroras? - How Stuff Works: How does the aurora borealis (the Northern Lights) work? - Anthropolis: Arctic Library - Causes of Colour: The Cause - Guide to Iceland: Northern Lights in Iceland | When & Where to See the Aurora - University of Tromsø: The Northern Lights - where, when and what. - Discover Magazine: How the Aurora Borealis Nearly Started World War III - The Crux - Everyday Mysteries: What are the northern lights? - Huffington Post: Iceland's Northern Lights, Demystified by Cynthia Ord - NASA: Aurora - Fabled glowing lights of the sun-earth connection -